Hay momentos en los que, a pesar de tener la preparación, la experiencia y los resultados, una voz interna insiste en decirte que no es suficiente. Que fue suerte. Que en cualquier momento alguien va a ādescubrirā que no estĆ”s a la altura. Y lo mĆ”s curioso es que esto le pasa, sobre todo, a personas que realmente estĆ”n listas. AsĆ se manifiesta el famoso sĆndrome del impostor⦠justo cuando mĆ”s merecĆ©s sentirte seguro. Es como correr una maratón, llegar a la meta⦠y pensar que fue casualidad. Que no…
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